Hace unos años, en el Semanal de El País, pudimos leer un pequeño reportaje titulado El milagro del Priorat, donde de una forma genial, muy próxima a las personas que crearon el fenómeno de los vinos de la DOCa Priorat, explicaba el origen de este maravilloso producto. Hoy, cercanos a la cena maridaje que celebraremos en nuestro Club para descubrir vinos de esta zona el próximo día 22 de noviembre (reserva tu plaza pulsando aquí), nos gustaría recordar algunos fragmentos e invitaros a leer el reportaje completo.

Álvaro Palacios, uno de los personajes más importantes en la producción y origen de los vinos Priorat comenta su primera impresión al llegar a la zona y es muy significativo … “Lo primero que me llamó la atención del Priorat fueron sus raíces históricas. Las zonas con un sedimento monástico tienen el estatus más alto en la cultura vitivinícola. El Camino de Santiago, Cluny, Borgoña, La Rioja…, en todos los rincones donde hubo monjes se hizo buen vino. Incluso el más erótico francés, el champán, lo inventó un monje: Dom Pérignon. Y, por si fuera poco, aquí se conservaban viñas viejas, en el caso de L’Ermita, de entre 70 y 100 años; no tenías que esperar décadas para hacer un gran vino. Era un territorio especial, con 4.000 horas de luz al año (La Rioja tiene 3.000, y el Bierzo, 2.000) e inviernos duros y húmedos. Días calurosos y noches frías. Y la brisa del mar, que está a 20 kilómetros y es gloria bendita. Todo se concentraba en una uva, la garnacha, presumida y difícil de cultivar. Era un reto apasionante”.

¿Sabías que la DOCa Priorat produjo el primer vino español que consiguió 100 puntos de Parker? 

Daphne Glorian, de 55 años, una de las personas más misteriosas del negocio del vino, que vive entre Carolina del Norte y Gratallops, tiene su bodega en Carrer de la Font, en un humilde edificio donde nadie situaría al Clos Erasmus, el primer vino español que consiguió 100 puntos de Parker con su añada de 2004; una calificación que repetiría con la de 2005. Hoy, una de esas botellas se puede cotizar en torno a los 1.500 euros. Lo complicado es encontrarlo, no se producen más de 3.000 al año. “Y nunca haré más. No quiero que se convierta en un producto industrial. Es, como escribió Erasmo, un simple Elogio de la locura”.

¿Por qué triunfó el vino del Priorat?

Una de las explicaciones se puede encontrar en París en mayo de 1976, cuando una cata a ciegas enfrentó a los más soberbios vinos franceses (hasta el momento sin competencia) y los emergentes californianos. Ganaron los segundos. Ante el desconcierto de los enólogos. La derrota venía a demostrar que un nuevo público (estadounidense, suizo y asiático) estaba dispuesto a descubrir y aficionarse a nuevos vinos procedentes de zonas menos conocidas; a productos originales; más poderosos y aromáticos; más intensos y concentrados; con mayores graduaciones. Era un cambio de ciclo. En consecuencia, en la década de los ochenta saldrían a la luz y coparían las listas de éxitos (y de precios) vinos californianos de Napa; supertoscanos; de garaje bordeleses, rústicos de Nápoles y Sicilia, y caldos americanos de gran octanaje a base de uvas zinfandel. En esa lista también se situaba el Priorat, que llegó a vender entre EE UU y Suiza el 80% de su producción.

En dos décadas y media, el Priorat ha alcanzado la gloria y también sufrido los últimos años de crisis económica. Ha experimentado además su burbuja, la del éxito rápido, el aparentismo, las plantaciones rápidas, los vinos jóvenes y caros que envejecían mal y las variedades de uva foráneas para satisfacer a todo el mundo. Sobre todo, a los americanos. La burbuja reventó y hoy la pureza, la autenticidad y la defensa de lo autóctono, del paisaje y la historia, son la clave para ganar el futuro. Las familias pioneras ya han visto a sus hijos e hijas ponerse al frente del negocio con nombres como René Barbier y Sara Pérez; a través de ellos ha llegado hasta aquí una nueva remesa de locos como Esther Nin, Carles Ortiz y, sobre todo, Dominik Huber, con sus vinos de Terroir al Límit, con humildad, pureza y ecología, que se concretan en una generación de vinos más finos, sinceros y naturales. Entre todos, los veteranos y los hipsters, entre las 103 bodegas que dan vida a este microcosmos de 17 kilómetros cuadrados, han logrado que un territorio aislado se haya convertido en un referente mundial del vino. Y que no pierda su alma. René Barbier, el primer profeta, define el objetivo que les mueve: “Se trata de que el que pruebe uno de nuestros vinos vea el Priorat, aunque no lo haya visto nunca”.

Si quieres leer el reportaje completo, pulsa en el siguiente enlace El milagro del Priorat

más información – Consejo regulador de la DOCa Priorat

Viñedos DOCa Priorat

  • Área bajo la vid: 1,916 ha.
  • Altitud en la que se encuentran los viñedos: 200-650 m.
  • Tipos de suelo: Los suelos son poco profundos, generalmente de un solo horizonte e inmediatamente debajo (alrededor de 10-15 cm) está el lecho de roca. Tienen un bajo contenido orgánico y están formados principalmente por la desintegración de la pizarra, que se llama llicorella, y son rocas laminadas y rotas de color cobre oscuro entre las cuales las raíces de las vides cavan profundamente en busca de humedad, agua y agua. nutrientes
  • Uvas principales (blancas): Garnacha Blanca, Macabeo, Pedro Ximénez, Chenin Blanc, Moscatel de Alejandría, Moscatel de Grano Menudo, Pansal, Picapoll Blanco y Viognier.
  • Uvas principales (tintas): Garnacha Tinta, Mazuelo, Garnacha Peluda, Tempranillo, Picapoll Negre, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Pinot Noir, Merlot y Syrah.

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